‘Ciudadanos por un mejor gobierno’
El CIMAP no depende de gobierno alguno, ni pertenece a un partido político, tampoco busca puestos públicos, ni recomienda a persona alguna
Salvador Urbina Quiroz
Fuente: Diario de Juarez
Ante los Fracasos y pésimas administraciones de la última década, las de la “alternancia política” o apertura democrática, de la cual nuestro estado y en especial nuestra ciudad, que fue punta de lanza de ello, pagaron un precio muy caro, ya que el potencial económico, social, industrial y turístico se colapsó y sufrimos la peor crisis en los últimos 50 años.
Como consecuencia, ahora tenemos altos niveles de delincuencia, fugas de capital, estancamiento en el sector maquilador, no se diga el comercio, y mucho de ello se lo debemos a la administración pública de los tres niveles, pero en especial a la de nuestra ciudad, que debido a la impunidad, la corrupción, el nepotismo y la falta de continuidad de los programas de desarrollo urbano, económico y social, así como la incapacidad de los gobernantes.
También se lo debemos a que los gobiernos o los partidos políticos anteponen sus compromisos políticos como un freno a los planes de los equipos (gobiernos) contrarios, en una lucha encarnizada entre quienes ostentan el verdadero poder (económico), que es precisamente el acaparamiento y desarrollo urbano en el crecimiento de la ciudad.
Asimismo influyen de manera determinante la falta de capacitación, profesionalización, y de un verdadero “servicio civil de carrera”, ya que como resultado de la ausencia de éste cada cambio de administración o de poderes se convierte en un suplicio para cientos de servidores públicos que temen reacomodos y/o despidos masivos, desde funcionarios de primer nivel hasta el policía de la esquina, porque saben que tendrán que podrían quedar desempleados, para dar paso a otros tantos que habrá que acomodar por compromisos políticos, “compadrazgos” o lazos familiares, que están desempleados o en un empleo que no les ofrece mayores oportunidades y que ‘trabajaron’ duro durante la campaña. Ni modo, así es la vida y la política de jacarandosa, pero la sociedad Civil se pregunta ¿Hasta cuándo? ¿Por qué?
La respuesta al cuándo, sólo la sociedad civil y el pueblo saben cuánto más resistirán. En cuanto a la respuesta al por qué, puedo aventurar que es precisamente por la “falta de legislación” y “la falta de cultura del respeto a la ley”, tanto de los ciudadanos como de nuestros gobernantes, que son los primeros en no respetar la constitución y las leyes que de ella emanan, a las cuales juraron servir. Por otro lado, la falta de leyes que controlen y obliguen a seleccionar a los funcionarios con una verdadera vocación de servicio público, personas capacitadas, que cumplan con una serie de requisitos y perfiles que incluyan aspectos tan relevantes como la preparación académica, experiencia técnica en el área, conocimiento del entorno comunitario, que tengan arraigo, solvencia moral y económica, y, sobre todo, que vivan en esta ciudad para que realmente sientan el compromiso de trabajar para mejorarla y mejorar asimismo las condiciones en las que viven sus habitantes.
Es lamentable que todo lo antes mencionado, de manera “inexplicable” y dolosa no se ha legislado en nuestro código y reglamento municipal, pese a que la sociedad civil y diversos sectores lo han exigido, obvio es, sin resultados.
La clave para lograr avances en la materia es que se incluyan en la ley todos los aspectos y requisitos para funcionarios desde primero hasta tercer nivel, y que tanto el Cabildo como el Congreso lo aprueben, ya que increíblemente sólo se necesita ser mayor de 21 años para ser funcionario de primer nivel, o sea que un albañil puede ser director de Obras Públicas (con disculpa para los albañiles), el director de Seguridad Publica puede ser cualquiera sin preparación en la materia, y el secretario del Ayuntamiento podría ser hasta un analfabeta. Además, por la falta de reglamentación, pueden venir de Israel, España, EUA, o de Delicias, y desconocer la problemática tan especial de nuestra ciudad.
Insisto en la necesidad de legislar respecto al servicio civil de carrera, para respetar la antigüedad, conocimientos, capacidad y derechos laborales de los verdaderos servidores públicos, de aquellos que se desempeñen con honestidad y que tengan una verdadera vocación para el trabajo que se les encomienda. Sólo así se logrará una verdadera continuidad en los planes que permitan el desarrollo armónico de nuestra ciudad en todos los aspectos, que buena falta le hace.
Es urgente que no se designe a personas que no tengan el perfil porque tardan la mitad de la administración en aprender y la otra la utilizan para robar. Son apremiantes las reformas sobre nepotismo para evitarlo y castigar a quien lo practique.
De igual importancia es la participación activa de la sociedad civil y de los ciudadanos para alcanzar una mejor administración pública. Por suerte en este sentido, en enero del 2002 un grupo de 20 empresarios de reconocida calidad moral, gestaron la promoción de esquemas para profesionalizar a los servidores públicos, y sólo un par de meses después se invito a incorporarse a líderes de opinión, a los sectores comercial, educativo, a colegios de profesionistas y a la sociedad civil en general, buscando incluso que exista un balance de ideas políticas y partidistas, pero con las bases de que este grupo denominado CIMAP (Ciudadanos por una Mejor Administración Pública).
El CIMAP no depende de gobierno alguno, ni pertenece a un partido político, tampoco busca puestos públicos, ni recomienda a persona alguna, es tan sólo un grupo fuerte de ciudadanos que busca proponer iniciativas propositivas y consensuadas sobre un perfil, estudios, encuestas y análisis que han realizado sus miembros con ayuda de prestigiosas firmas dedicadas a encuestas, además de agrupaciones nacionales e internacionales expertas en la materia.
El CIMAP aplica esas técnicas de acuerdo a las necesidades de nuestra ciudad, teniendo como experiencia las elecciones antepasadas, en las cuales los candidatos Jesús Alfredo Delgado, Roberto Barraza, se comprometieron por escrito a cumplir con los perfiles que les presentó esa agrupación para los siete funcionarios más importantes de la administración municipal.
En el caso de Delgado, ese compromiso, se publico en los principales medios de comunicación el 8 de Mayo del 2002, siendo él ya alcalde electo. Sin embargo, en una evaluación posterior resultó reprobado, es decir, no cumplió con la promesa que había hecho con los ciudadanos representados por esa agrupación.
No pasó nada, no hubo compromiso ni obligación legal y los resultados ahí están, por eso es necesario legislar y establecer en el código y reglamento municipal los requisitos que deben cumplir quienes aspiren a un cargo público, además de apoyar acciones como las que lleva a cabo el CIMAP. Felicidades a ese grupo de ciudadanos preocupados por una efectiva y buena administración municipal, que tanto nos hace falta.
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